Con el comienzo de curso y el bombardeo en las redes sobre un tema que para muchos es desconocido, padres y madres manifiestan preocupación por las dificultades que puedan aparecer en este nuevo ciclo escolar. Comparto un artículo que publiqué hace unos meses que describe el Síndrome de Asperger. Espero que sirva para informar y esclarecer.
La primeras descripciones sobre lo que hoy llamamos Síndrome de Asperger, fueron publicadas por Hans Asperger 1944, y por Lorna Wing en 1981. Estos dos autores aportaron muchas observaciones importantes sobre el modo habitual de funcionar y sobre problemas en distintos ámbitos de la vida, convirtiéndose en la referencia para estudios posteriores. Ambos hallaron características comunes para las personas con S.A.: Interacciones sociales torpes e inadecuadas, comportamiento social extraño, ingenuo y despegado, introversión, egocentrismo y sensibilidad extrema a las críticas.
El abanico de personalidades es muy amplio dependiendo, sobre todo, del nivel intelectual. El pronóstico es relativamente positivo ya que algunos tienen capacidades que pueden compensar las dificultades, permitiendo en muchos casos alcanzar logros excepcionales en la vida adulta.

Las personas con síndrome de Asperger no poseen en general ningún déficit intelectual, su inteligencia en algunos casos es superior a la media, pero tienen serias dificultades para relacionarse con los otros, para comprender las emociones o incluso manifestar las suyas propias. Las dificultades particulares que tienen, sus limitaciones, y falta de interés por algunos temas hacen que el diagnóstico sea difícil de hacer y que quede enmascarado con otras patologías.
Suelen tener patrones de comportamiento rígido y estereotipado que se manifiestan en un interés obsesivo en la acumulación de datos o información de temas muy específicos, biología, astronomía, calendarios, la mecánica de los coches. A veces nos lleva a preguntarnos si estamos ante una persona con Asperger o un excéntrico.
El éxito de estas personas dependerá en gran parte del ambiente que les rodea. Es muy importante que se aprovechen los recursos médicos y educativos durante la infancia y que se busquen temas y actividades en los que ellos puedan destacar y disfrutar para no deteriorar el concepto que puedan crear de ellos mismos. La comprensión de las personas que lo rodean y la estimulación hacia actividades nuevas y de interés social serán de gran ayuda para evitar el aislamiento en momentos de angustia, o de sensación de fracaso. Es recomendable que se incite a los niños y adolescentes con S.A., a hacer actividades como: teatro, música, dibujo y pintura, actividades deportivas en clubes sociales, participar en campamentos, etc.
La psicoterapia relacional y la grupal están bien indicadas en estos casos, ya que la psicoterapia es un proceso de experiencia emocional compartida en la que el sujeto abre un camino para tomar conciencia de su identidad a través de la internalización de un objeto pensante. Con ello el sujeto puede llegar a conectar sus emociones con sus ideas. Podrá diferenciarse del mundo que le rodea, encontrará un sentido de identidad y de integridad, y tomará conciencia de cuáles son sus dificultades y conflictos. Podrá comprender cuáles son las formas de actuar adecuadas en un marco social y personal sin necesidad de que sean otros quienes se lo haga notar. (2014 Ll. Viloca, B. Alcácer).
Silvina Mosquera Genlot
Logopeda – Psicoanalista
Psicoterapeuta de la FEAP
Colegiada nº 979P