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PERVERSIDAD: PERSONALIDADES COMPLEJAS, RELACIONES COMPLICADAS…

¿CON QUÉ TIPO DE PERSONAS NOS RELACIONAMOS?

Cuando hablamos de perversidad nos referimos a personas de fría racionalidad, seductores que no son capaces de reconocerse a sí mismos ni a los demás como seres humanos, ya que no han podido construir una identidad propia y necesitan destruir la de los demás para sobrevivir., tal como explica en varios trabajos la psiquiatra y psicoanalista Marie-France Hirigoyen.
Tienen una buena imagen generada por la necesidad de aprobación social y de poder, y no tienen límites. Son expertos en habilidades sociales, se desenvuelven con gran falsedad y diplomacia y normalmente sólo las víctimas llegan a conocer su lado oscuro. Sus sentimientos sólo giran en torno a ellos mismos, padecen de un gran vacío que intentan llenar con estímulos externos, siendo la destrucción de los demás una necesidad. El “perverso narcisista” necesita humillar y aniquilar al otro para elevarse a sí mismo, y sentirse superior, de esta manera realiza un acoso moral a través de un lenguaje indirecto. Son grandes negadores de los hechos y de sus propias palabras. Detrás de un tono de voz totalmente estudiado y que aparenta una dulce personalidad se esconde un agresor despiadado. Conocen sus límites y frenan sus acciones cuando perciben que pueden ser descubiertos. Los otros son considerados objetos de manejo que existen en la medida en que pueden servir para satisfacer sus metas, y por tanto desaparecen como seres humanos tal y como ocurre en la patología delictiva.
Para el psiquiatra Otto Kernberg, estas personas, se caracterizan por su grandiosidad y exagerada centralización en sí mismos, notable falta de interés y empatía hacia los demás. Sienten gran envidia hacia aquellos que poseen algo que ellos no tienen o que simplemente parecen disfrutar de sus vidas. Les falta profundidad emocional y capacidad para comprender las emociones de los demás, sus propios sentimientos carecen de diferenciación, encendiéndose en rápidos destellos para dispersarse inmediatamente. Son personas que no pueden demostrar sinceros sentimientos de dolor, tristeza o duelo, ni reacciones depresivas ya que carecen de ellas. Cuando se sienten defraudados aparentan un dolor con el que ocultan enojo y resentimiento cargado de deseos de venganza, en lugar de tristeza por la pérdida.

En muchas ocasiones nos encontramos con personas de nuestro entorno que pueden tener comportamientos perversos en determinados momentos o contextos sociales si se sienten amenazadas, si su lugar puede ser reemplazado o bien si aparece alguien que pueda hacerles sombra, y es entonces que sienten que pueden perder su jerarquía. En la actualidad vivimos momentos en que el consumo se ha apoderado de los valores y la superficialidad dominada por el narcisismo y el culto a los resultados, nos lleva a observar comportamientos perversos que no son más que una manera de no perder o de ganar a cualquier precio, dejando de lado la ética y la moral. Marie France comenta que nos llega a sorprender que en una sociedad como la actual seamos manipulados por otros y analiza en su libro, ‘El abuso de debilidad’, las consecuencias del influjo de una persona sobre otra que está en situación de debilidad, aclarando que la diferencia entre el acoso moral y el abuso de debilidad es la intencionalidad; en el abuso de debilidad, la manipulación tiene como finalidad servirse del otro.
En este tipo de relaciones debemos establecer unos límites, y detectar los suyos, para no ser su blanco. Es necesario respetar y hacerse respetar. Hay que desarrollar un espíritu crítico y evitar las situaciones que nos generar malestar. Hoy día es mucho más frecuente el abuso de debilidad porque vivimos en una sociedad en la que parece que no hay límites y que podemos manipular a las personas y llevarlas a creer cosas inaceptables. En un mundo en el que nos creemos más libres, es importante que los más jóvenes sepan que no se puede aceptar todo. La manipulación es, en principio, un procedimiento normal en el ser humano. Manipulamos a nuestros hijos para que coman, a nuestra pareja en una relación amorosa para seducirlo, y todos estamos expuestos a que abusen de nosotros en mayor o menor grado, pero es algo que se oculta por vergüenza, a veces nos avergüenza no haber sido lo bastante listos para reconocer tales situaciones.
Pero cuando hablamos de perversos narcisista hacemos referencia a una gran dificultad de estas personas, y a cuestiones psicopatológicas. En la actualidad se utiliza la palabra “tóxica” para definir a personalidades de nuestro entorno que nos generar malestar y de las que sería bueno en lo posible alejarnos. Debemos intentar evitar situaciones que nos produzcan malestar, haciéndonos valer como personas e impidiendo que invadan nuestro día a día, o intenten truncar nuestros proyectos, nos desvaloricen o critiquen destructivamente nuestras actitudes y logros. Cuando salir del círculo en el que nos vemos enredados, en relaciones nocivas con personalidades complicadas no es posible, no debemos dudar en pedir ayuda.