Silvina Mosquera - Carmen Montolio

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¿CÓMO CASTIGAR, SIN SENTIR CULPA?

¿CÓMO CASTIGAR, SIN SENTIR CULPA?

– DE LAS CREENCIAS NEGATIVAS

Sí, has leído bien. A menudo, los padres sienten culpa al imponer castigos a sus hijos. Sus creencias negativas acerca de si harán bien al infante, si lo dañarán psíquicamente, si ya que ellos sufrieron tanto durante su propia infancia, si no será demasiado excesivo o flojo el castigo impuesto o si el niño los amará menos por no darle, hacerle o permitirle todo lo que se le ocurra.

Cada casa es un mundo, cada padre o madre un universo en si mismo y cada niño o niña es una esponja en constante proceso de absorción: de palabras, actitudes, ejemplos, imágenes… 
Aunque es hablando sobre estos temas, que escojamos alguna acción que hasta ahora, tal vez, no hayamos implementado antes.

– DE LAS BUENAS INTENCIONES

Comencemos por quitarnos culpa. Siempre recomiendo a las familias, que si lo que decide para su hijo/a lo ha razonado, si sabe que lo decidido es lo mejor para él o ella, significa que lo hace por su bien, que no tiene mala intención.

Ahora bien, puede que por falta de experiencia, por la crianza recibida de pequeños, por no creerse preparados para ser padres se pueda sentir dudas y por tanto, se recomienda consultar y pedir ayuda para saber si vamos por buen camino.

– ENSEÑAR A SER RESPONSABLES

Es importante que los niños y niñas aprendan que las acciones que realizan tienen determinadas consecuencias, y a veces estas consecuencias no son de su agrado. El castigo puede ser necesario pero utilizado de manera racional-gradual con el objetivo de educar al pequeño. 
Nunca debe ser humillante o perjudicial para su autoestima o bienestar. 
Y recuerda, CASTIGAR es el ÚLTIMO de los recursos a emplear (significa un fracaso en nuestro enfoque educativo).

– PREMIAR al BUEN COMPORTAMIENTO

Según Alfonso Ladrón, psicólogo clínico del servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos, existen otras alternativas antes de llegar al castigo «reforzando comportamientos mediante recompensas», es decir, recomienda premiar cuando ha hecho una buena conducta —«como hoy no has saltado en el sofá, después del postre tienes un helado»— y ser reiterativo hasta que un día deje de saltar porque ya lo tiene asumido como un hábito positivo.

– EMPLEO DEL LENGUAJE

Una sugerencia es emplear el lenguaje como nuestro aliado y eficaz compañero en situaciones difíciles con los niños. Por ejemplo, en vez de decirles: “si no te comes el puré no tendrás tele”, invierte la frase a positivo: “verás la tele luego que te comas el puré”. Probad esta recomendación, ya lo comprobaréis.

– IGNORAR ACOMPAÑÁNDOLE (darles tiempo)

Existen varias técnicas antes de aplicar un castigo. La primera de ellas es ignorar: no prestar atención al niño cuando hace algo incómodo. No hay que mirarle, ni hablarle, ni tocarle. Esto es lo difícil de esta técnica radica, ya que al ignorarle habrá un aumento de la mala conducta, por lo que hay que ser capaz de aguantar como si nada ocurriera. La dificultad radica en que hay que ser cautos porque algunas conductas pueden resultar peligrosas para el niño o los que están cerca, sobre todo si está en un lugar público.

– ¡IMPORTANTE!

En todo caso, el castigo, no debe ser nunca dañino para los niños o niñas. Debe estar basado en el objetivo de educar, de fomentar un aprendizaje en los pequeños, de inculcar la reflexión sobre las acciones que realizan… Y siempre debemos tener muy en cuenta su bienestar general.

Los miembros de la familia que convivan en casa, no solo papá y mamá, comparten el día a día y también educan al niño/a. Lo ideal entonces, es que las pautas de comportamiento y castigo sean conocidas por todos los integrantes de la familia, aunque los padres lleven mayor responsabilidad. 

Recordad que los niños son muy hábiles y saben de qué cuerda tirar para 
conseguir lo que quieren.

Ser constantes, claros, aunar criterios, reflexionar entre todos (niños incluidos), acompañar y al cabo de un tiempo, os beneficiaréis…

::: Los castigos y premios son diferentes acorde a la edad del niño, pero ya es motivo de otra nota.