Silvina Mosquera - Carmen Montolio

Calle Arcadio Balaguer, 50, 1º1ª
08860 Castelldefels (Barcelona)
Tfn. 607352154 - 677437184

¿Por qué es importante detectar y ayudar a las personas de alta capacidad?

Hay muchos prejuicios sobre las personas de alta capacidad que resultan negativos, pero hay uno que destaca y es la idea de que bastante suerte tienen ya como para, encima, necesitar ayuda. Pero eso no es así. Y se puede refutar, por ejemplo, con la existencia de investigaciones que informan de que los alumnos con alta capacidad fracasan en la enseñanza obligatoria bastante más que el alumno medio, llegando incluso a un porcentaje de fracaso escolar del 50%, es decir, uno de cada dos fracasa, no termina los estudios. Esto significa, sin duda, que necesitan ayuda, y cualquier otra actitud al respecto es negar la evidencia.

Entonces, para ayudarles debemos centrarnos en las razones que llevan a este fracaso. En términos generales, podemos identificar dos motivos básicos. Por un lado, hay una cuestión de falta de concordancia entre las personas de alta capacidad y el sistema educativo. Las personas que son muy brillantes y creativas tienen una relación con el conocimiento más productiva que reproductiva, en la que se genera conocimiento más que repetir o utilizar el que ya existe. Además, son aprendices más rápidos, más inquietos, necesitan más desafíos e indagar en las materias con más profundidad. Los alumnos así no encuentran su sitio en nuestro sistema escolar o académico, no al menos de forma natural, ni es un sistema que les ayude a expresar y a desarrollar sus capacidades.

Por otro lado, y en parte vinculada a la anterior, tenemos la cuestión del bienestar emocional. Cuando los niños no se sienten bien emocionalmente, el aprendizaje y el rendimiento escolar se resienten. Y en este aspecto los alumnos de alta capacidad no tienen tampoco ventaja. Es difícil que una persona esté bien emocionalmente cuando no siente sus capacidades apreciadas, percibe que sus intereses no son compartidos por los demás, se plantea y se pregunta cosas que los demás no cuestionan, necesita entenderlo todo, tiene pensamientos que no puede compartir… una persona así, que no encaja fácilmente, no rinde como podría o como le gustaría. Paralelamente, sufren los mismos problemas que puede sufrir cualquier persona, como problemas en casa, con la familia, los compañeros… pero vividos con mayor sensibilidad e intensidad.

En conclusión, estos niños, como todos, independientemente del nivel intelectual, necesitan estar motivados en y para la escuela. Pero las evidencias indican que los que tienen capacidades diferentes a las normales juegan con el agravante de que se tienen que acoplar a una forma de hacer que no está pensada para ellos, y el poco valor y consideración que se da a sus capacidades les desorienta y desmotiva. Por tanto, nos encontramos con el dato innegable de que a los niños con alta capacidad no les va en absoluto mejor que a los demás, si acaso lo contrario, y para los adultos la situación no es mejor.

La realidad es que estos alumnos fracasan, y este hecho es lo suficientemente paradójico, además de injusto para los niños que lo sufren, como para reclamar nuestra atención y merecer nuestra ayuda. Por eso es importante detectarlos y ayudarlos. Si no lo hacemos, ellos pierden; y nosotros, como sociedad que pretende defender una infancia feliz, también.

Cristina García – Psicóloga – Especialista en AC

Delegada y psicóloga colaboradora de Asociación Inteligencia y Vida