Silvina Mosquera - Carmen Montolio

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Yoga para mi…yoga para mi bebé

Sabemos que el yoga es una práctica milenaria extendida en el mundo occidental por los beneficios que otorga. El trabajo de la mente, el cuerpo y el espíritu, hace del yoga una ejercitación completa, aportando importantes beneficios:

  • Flexibilidad en todas las articulaciones y grupos musculares
  • Mejora la circulación y estimula el sistema linfático
  • Afina el equilibrio y el control espacial  (el cuerpo y el espacio, la lateralidad, la conciencia corporal)
  • Alivia tensiones musculares, dolores de espalda, tendinosos, etc
  • Puede mejorar el estreñimiento
  • Aumenta la capacidad de atención y concentración
  • Aumenta la tonicidad muscular y por tanto moldea el cuerpo.

Estos beneficios se producen por la posibilidad de hacer fluir la energía por el cuerpo, con el control positivo de la mente, gracias a las posturas acompañadas de distintos tipos y ritmos de la respiración.

La sensación de bienestar que aparece después de la práctica del yoga, se debe también a la estimulación de glándulas endocrinas, que generan nuevos flujos de energía al cuerpo, a la vez que la respiración oxigena cada una  de nuestras células.

Más allá de los cambios físicos el yoga aporta un momento de introspección, único, un estar con uno mismo, que nos permite conocer mucho mejor nuestro cuerpo, nuestras limitaciones e iniciar un camino hacia nuevos logros, un reto en cada práctica…

  • Logramos paz mental y relajación
  • Aumentan los pensamientos positivos y reduce los que provocan estrés y malestar
  • Con la respiración yóguica aprendemos a controlar nuestras emociones
  • En el embarazo ayuda a conectar y comprender los cambios corporales
  • Flexibiliza el cuerpo favoreciendo el trabajo de parto
  • Permite dar un espacio al nuevos ser que llevamos dentro.
  • Aumenta la comunicación mamá –bebé
  • Permite transmitir la relajación al bebé

La práctica del yoga permite descubrir al bebé como parte activa de nuestro cuerpo desde el primer momento. La conexión con él y la conciencia corporal preparan a la mujer para el momento del parto, favoreciendo su salud física y emocional.

Después del nacimiento, la práctica del yoga MAMÁ-BEBÉ, permite una continuidad de la comunicación que tenían desde gestación. Es un momento único entre la mamá y el niño. Es  dedicar un tiempo a tu hijo que fortalece  vínculo, y aumenta las capacidades cognitivas del niño.

  • El bebé se siente atendido, amado, acariciado
  • Favorece el desarrollo sano, físico y mental
  • Se nutre de la paz que transmite la madre
  • Desde el seno materno tu hijo puede  llegar a estados físicos y emocionales que favorezcan su salud.

Con el Yoga permitimos que la transformación de la vida fluya desde la concepción y continúe con el nuevo miembro de la familia. Nace un bebé…una madre…un padre…   Este movimiento vital genera una crisis y por tanto una oportunidad para reconstruir, descubrir nuestras capacidades, reubicarnos en la vida. La práctica del yoga puede ser un buen comienzo para preparar positivamente mente y cuerpo y emprender un nuevo camino de la vida. Las emociones positivas mejoran la salud desde la vida intrauterina, las  endorfinas,  hormonas relacionadas con la relajación y el bienestar, que recibe el bebé, las intentará buscar  después del nacimiento. Y el papá, sostén en la díada madre hijo será un anclaje que también permitirá a la mujer que se entregue en el fluir de la energía. En la práctica del yoga la mujer y el hombre pueden disfrutar de  momentos de intimidad y profunda conexión con el bebé.

Llegar al cielo es un largo camino que se alimenta de amor, paciencia, tolerancia y sobretodo del significado adecuado que damos a nuestros pensamientos”(S.Mosquera)

El Yoga desciende el nivel de cortisol. Si eso no suena como gran cosa, piensa en esto. Normalmente, las glándulas adrenales secretan cortisol en respuesta a una aguda crisis, lo que temporalmente deprime el sistema inmunológico. Si los niveles de cortisol permanecen altos incluso después de que la crisis haya pasado, pueden comprometer el sistema inmunológico. Temporalmente, los “chutes” de cortisol ayudan a mantener fuerte la memoria de largo plazo, pero altos niveles de cortisol de forma crónica, debilitan la memoria y pueden producir cambios permanentes en el cerebro. Adicionalmente los niveles de cortisol alto están relacionados con la depresión, la osteoporosis (extrae el calcio y otros minerales de los huesos e interfiere con la absorción de los mismos), la presión arterial alta y la resistencia a la insulina. En las ratas, los niveles de cortisol altos les conducen a lo que los investigadores llaman “comportamiento compulsivo de búsqueda de comida, (el mismo que uno siente cuando están deprimido, enfadado o estresado). El cuerpo toma esas calorías extras y las distribuye en forma de grasa en el abdomen, contribuyendo a ganar peso con riesgo de diabetes y un ataque al corazón.

12.- Es la hora feliz

¿Te sientes triste?. Siéntate en la postura del Loto. Mejor todavía. Te levantas y te estiras es un arco hacia atrás o te colocas en aristocrática postura del Rey Danzarín. Bueno… aunque no es tan simple como eso, un estudio ha descubierto que una consistente práctica de Yoga mejoraba los estados depresivos y producía un significativo aumento del nivel de serotonina y una disminución de los niveles de monoamina oxidasa (una enzima que anula los neurotransmisores) y el cortisol. En la Universidad de Wisconsin, Richard Dadivson, Doctor en Medicina, descubrió que el córtex prefrontal izquierdo aumentaba su actividad en los meditadores, un encuentro que ha sido corelacionado con más altos niveles de felicidad y mejor función del sistema inmunológico. En los practicantes veteranos se han observado efectos colaterales positivos muy espectaculares.

Silvina Mosquera Genlot