Silvina Mosquera - Carmen Montolio

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Los padres también necesitan ayuda

Cuando hay hijos con alguna dificultad, los padres, muchas veces, realizan todo tipo de movimiento para poder ayudarles: refuerzo escolar, atención médica y/o psiquiátrica, logopedia o psicológica.

Estas últimas generan en los padres la angustia de verse y sentirse observados, a menudo se ven puestos en evidencia, de algo que hicieron mal pero aún no saben qué; siempre señalados y puestos en falta ante una falla o equivocación cometida en la educación de estos hijos. Es una situación difícil que se desencadena en algunos casos desde la institución escolar, cuando la escuela señala que algo no funciona con este chico/a. Esto no es fácil de soportar para nadie, más allá de las mil y una veces que hemos escuchado” el ser padres es una tarea que se aprende, nadie nace sabiendo”, esta frase muchas veces no nos convence.

Los padres que se acercan a un profesional para consultar qué le pasa a su hijo pueden llegar a ubicarse en dos posiciones extremas: una, la de que el problema es de mi hijo y la de yo no tengo nada que ver; la otra, la de los padres que sienten que han fallado en algo y que esto se les escapa de las manos con desesperación.

Ninguna de las dos posturas extremas se atraviesa sin angustia.

Comencemos por aclarar que siendo padres siempre lo que esté pasando con un hijo toca de cerca, y esto se nota más claramente cuando hay una dificultad ligada a la adolescencia de un/a hijo/a.

El adolescente crece y con ello se vuelve más independiente pero a la vez quiere quedarse en esa infancia cuidada por los padres de la infancia que se enfrentaban a los problemas por él; padres fuertes, que lo podían todo, visto de la mirada de un niño. Pero el adolescente descubre a unos nuevos padres que no tienen todas las respuestas, que a veces no dicen lo que les gustaría escuchar y que muchas veces no siente que lo escuchan, en otras palabras, ya no son los padres ideales que conoció.

Este descubrir no sólo implica encontrar algo nuevo por parte del adolescente sino también el sentido que le otorgan los padres frente al problema de sentirse des-cubiertos , ya sea que nadie los cubre, nadie los arropa como también en el sentimiento de sentirse en falta.

Uno de los puntos más importantes en el tratamiento de un problema de un hijo es poder llegar al momento en que, como padre, uno reconozca que no puede llegar a todo, que no sabe y que necesita ayuda. Ayuda para soportar la angustia de esperar que este hijo, ya no sólo hablamos del adolescente, pase por su proceso de poner palabras a lo que le esté pasando. Por supuesto esta espera a veces desespera.

Es necesario que los padres sepan que más allá de no tener respuesta inmediata de lo que le pasa a su hijo/a pueden tener un espacio con un profesional, sea individualmente o en grupo, que les permita pensar que les está pasando a ellos mismos con ese problema y cómo poder acompañar a su hijo.

Sólo unas palabras para aliviarlos:

Es posible no sentirse tan solos, sólo se necesita pedir ayuda.

Mariela Becher
Psicóloga de Matices